27-08-2026
El Premio Clásico La Mission-G2 (2000 metros), prueba principal del próximo sábado 29 en el césped del Hipódromo de San Isidro, homenajeará a la única hembra del historial que consiguió la hazaña de ceñirse la Cuádruple Corona.
Por el gigante Congreve (Copyright) e Iquem, por Pulgarín (Cyllene) en Albilla, ésta por Gay Hermit (GB) y Nesta (BG), por Galopin (GB), la alazana de tan excepcional árbol genealógico nacía el miércoles 20 de octubre de 1937 en el Haras Ojo de Agua, de Raúl Chevalier.
Era hermana entera de Haut Brion, el clasiquero del stud El Pilar, titular en 1935 de la Polla de Potrillos (1600 metros), siendo distanciado al 9º puesto por molestar, y del Clásico Coronel Miguel F. Martínez (2200 m.), y en 1936 del Clásico Vicente L. Casares (2500 m.); y de Fond de Cave, madre con Advocate (GB) del estelar Cantenac, ganador de 11 en Venezuela.
Y a través de tres temporadas de actuación bajo la batuta de Nicolás Berazategui para la ecurie La Cascada, de Carlos y Julio Perkins, La Mission quedó grabada para siempre en la memoria burrera colectiva del país.
Al mando de Elías Antúnez debutó el sábado 18 de mayo de 1940 en el Premio Enérgica (1400 metros), para perdedoras de 2 años sobre la arena pesada firme del Hipódromo Argentino, y su hermana paterna Fornarina, favorita dirigida por Máximo Acosta y lustrada por Guillermo Cervi, la aplazó por 1 cuerpo en 1’25” clavados, con La Marlotte cerrando la marcha a varios largos. De ahí derechito al Clásico Jorge Atucha (1500 m.), del domingo 16 de junio en la alfombra liviana capitalina, donde con el apile de Irineo Leguisamo empezó a ratificar su prosapia jerárquica al batir por 1¼ cuerpo a su yunta Remonta en 1’30”4/5, quedando Sunuporá a 4 largos y Balbuca a otro 1¾.
Sólo Manolita, Cañadita y Kalina se le animaron el domingo 30 de junio en el Clásico General Luis María Campos (1500 metros), y en ese orden la sucedieron a 1¼, 1½ y 1¼ cuerpo en 1’31”3/5 para una cancha poco elástica, con el “Yacaré” Antúnez guardándole hilo en el carretel a la plebiscitada de $ 2.20. Que enseguida repitió el plato en el primer eslabón de su coronación, el Clásico Polla de Potrancas (1600 m.) del domingo 28 de julio en un barrial irregular, marco para su victoria por 1¼, 1¾ y 1¼ respecto de Manolita, Pantufla y Madrona en 1’38”2/5 con 11”4/5 de final, siendo llevada a las de cobro de nuevo por el “Pulpo” Leguisamo; accionó en la retaguardia, avanzó a mitad de pista frente a las colmadas Populares, emparejó por los 200 e impuso condiciones tendiéndose a voluntad.
Arena sorda el domingo 1º de septiembre en el mítico escenario de Libertador y Dorrego. Tarde de Gran Premio Jockey Club (2000 metros). Y en cerrado desenlace con Rommey, la pinga triunfó en puntitas de pie y por ½ pescuezo en 2’3”1/5, con Vilaris a 3 cuerpos de la definición y Zurrún a otros 3½ en lote de ocho concursantes, mientras la buena de Miss Viola, la restante fémina de la nómina recalaba en el séptimo lugar. Ovación para “Legui” en el retorno al pesaje, y el pueblo burrero rendido a los remos de La Mission, ya con recurrentes problemas de comedera tal cual lo señala una crónica de la época: “Una ola de entusiasmo se extendió entonces por todo el hipódromo, traducida en aclamaciones a los dos rivales que tan denodadamente luchaban por la consecución de la victoria. Leguisamo, consciente de que el estímulo podía resultar contraproducente, aplicado a una potranca aquejada de debilidad por causa de su inapetencia, se guardó de propinárselo. El jinete de Rommey apeló, en cambio, a la fusta. Leguisamo también, pero haciéndola resbalar sobre el flanco de La Mission, que, en el último extremo, y llevada casi con una cautela de cosa quebradiza, consiguió en la meta prevalecer por medio pescuezo sobre Rommey, a favor también de que éste, en los tramos decisivos, torció su línea hacia la empalizada interior”.
El domingo 29 de septiembre, un tanto inesperadamente, fue derrotada por a su compañera de techo Judea en 2’16”1/5 para el Clásico Selección (2200 metros), cayendo a varios largos, con Fornarina a su cincha y Kupi al rato clausurando la fila. Aunque su medio hermana no era en absoluto una figura decorativa ni una mera partenaire, el margen dispensado por la vencedora sorprendió a propios y extraños, porque reaparecía de su triunfal estreno en el Clásico 25 de Mayo (1500 m.), por ese entonces exclusivo para potras inéditas de 2 años, ocasión en la que había doblegado por 2¼ a la citada Miss Viola en 1’33”1/5 para el matete.
Enseguida, voces disonantes se alzaron entre los aficionados y los escribas. “El desenlace del Selección ha trastornado, evidentemente, los cálculos que habíanse formulado en lo que concierne al del premio Nacional. Si por aquél ha de abrirse juicio, ¿cómo pensar que Judea pueda ser vencida? Un detalle, sin embargo, daría motivo para creerlo, y es el de que Leguisamo, el jockey que tuvo opción para elegir entre las dos yeguas, defensoras ambas de la caballeriza La Cascada, haya preferido a La Mission. Pero ¿es entonces que la carrera que ésta produjo últimamente no fue normal? ¿Acosa su conductor la sujetó expresamente, considerando que no valía la pena exigirla, desde que el triunfó recaía en otra defensora de la misma enseña que la de la potranca dirigida por él? ¿Quiso entonces limitar su acción a procurarle el segundo puesto, que, por otra parte, Fornarina no le disputó con tesón que obligara su esfuerzo, al tiempo que le daba corrida pública, siempre más eficaz que la de carácter privado, para su participación en el Gran Premio? Puede que sea así, porque si Judea estuviera tan por arriba de La Mission, como lo estableció aquella carrera del domingo pasado, cabe suponer que no habría desairado Leguisamo la oportunidad de experimentar con ella”, rezaba una opinión periodística empapada de suspicacias.
MEMORABLES DERBY Y PELLEGRINI
Lo cierto que el Gran Premio Nacional (2500 metros) del domingo 6 de octubre, es decir una semana después del Selección, no sólo iba a servir de revancha entre Judea y La Mission, sino que también pondría a la yunta bajo la lupa examinadora de los potrillos. Desde luego, Berazategui contagiaba optimismo en la previa con sus pensionistas: “El jockey Leguisamo ha hecho a su criterio la elección, y si se ha quedado con la hermanita de Haut Brion ha sido simplemente porque la corrido en sus últimos triunfos y desea hacerlo otra vez. No considero normal su performance del Selección, y es probable que yo tenga alguna culpa puesto que la llevé a esa carrera sin la justeza que le di para el Jockey Club, por ejemplo. Por esta razón, ahora que estará en su mejor forma, espero que realice una performance acorde con la de su último triunfo, y considero probable que logre adelantarse a su compañera. Acerca de Judea no puedo hacer otra cosa que elogiar su calidad. En poco menos de un mes la preparé para el Selección y sólo con una partida buena, cumplida la antevíspera de la carrera, realizó la performance que ustedes han visto. Es indudable que con ello superó los cálculos que había hecho sobre sus bondades. Por lo tanto es natural que espere ahora la repetición de aquella carrera. Y con ello está entendido que les adelanté la solución de la carrera en favor de mis dos potrancas. El desarrollo será el que disponga a cuál de las dos corresponde el primer puesto. Mis deseos, hasta ahora, son los de hacer correr al frente a Judea y de atropellada, como es su costumbre, a La Mission”.
Y a la manera del legendario piloto uruguayo, en una de las faenas más caracterizadas y celebradas de su trayectoria, La Mission se desempeñó penúltima lejos, cargó en el derecho, los amontonó paso a paso por afuera y en un crono de 2’39”2/5 para el paño dorado normal doblegó por ¾ cuerpo a Judea –que dirigida por el español Jacinto Sola había asumido resueltamente el comando a la altura de los 1200-, con Rommey abrazado a ellas al cruzar a ½ largo de la escolta, y Pellizco a las patas pegadito a Vilaris. Pedro D. Lofiego sujetaba a Sporting Doc, sentido en carrera tras marchar prolongado trecho al son de la banda, y las pizarras reflejaron un spot de $ 3.70 y 2.50 para tranquilidad de los catedráticos.
La consagración y la Cuádruple Corona llegaron de la mano el domingo 3 de noviembre en un exigente Gran Premio Carlos Pellegrini (3000 metros). Leguisamo se apiló en su compatriota Romántico, el notable vástago de Caboclo (URU) y Rosaflor (URU) arribado nuevamente desde Montevideo, alistado por José N. Petraglia, héroe del largometraje en 1938, 1939, y enemigo de boletos por detrás del conspicuo stayer Bon Vin. Pero La Mission, conducida por Máximo Acosta, explayó su calidad en imparable acometida para someter en por 2 cuerpos a Pellizco en 3’11”2/5 sobre la pista liviana capitalina, con Bon Vin, Poseidón y Hack Saw por detrás, al tiempo que Romántico (URU) se mancaba y era contenido en la recta por su jinete para cruzar al tranco.
Y para clausurar el anuario, el domingo 15 de diciembre se estrenó en la grama de San Isidro al tomar parte del Clásico Comparación (2200 metros), otra vez con Máximo Acosta en sus riendas, secundando a ½ pescuezo a Zorzalito en el registro récord de 2’12”3/5 (58”1/5 los 1000 ulteriores y 12” de remate), con el puntero Sporting Doc a 2½, por encima de Killarney y Pellizco; la potranca predominó por los 250, la arremetida de Zorzalito traía pinta de pasarla como parada y le sacó ½ cuerpo con el envión, empero reaccionó por dentro, arriba volvía a ojos vista y dos saltos más la daba vuelta. Así, con 6 primeros y tres segundos, acaparaba las portadas de todos los resúmenes hípicos, tan en boga por aquellos tiempos.
EL RESTO DE SU CAMPAÑA
Luego de un semestre de reparador descanso a efectos de recobrar energías, peso físico y vitalidad, La Mission se reintegró a las lides el domingo 8 de junio de 1941 en la principal liviana metropolitana, y con Leguisamo a bordo relegó por ¾ y varios a Cañadita y Miss Viola en 2’20” exactos para el recorrido del Clásico Ignacio Correas (2200 metros). Defeccionó el domingo 13 de julio en el Clásico Chacabuco (3000 m.), recalando 4ª y cola a varios cuerpos de Puro Fruto, Ramazón y Bon Vin en 3’7”2/5 para la pista sordina, contemplada por Irineo, quien no la mortificó al notar que era en vano.
Y tras un nuevo paréntesis, retornó la palestra el domingo 9 de noviembre en la vegetal ligera sanisidrense, tirando del mismo carro que Judea en el Gran Premio Carlos Pellegrini (3000 metros) obtenido por Bubalcó con Elías Antúnez al verduguear por 2½, 2 y 3 cuerpos a Gay Boy, Puro Fruto y El Chato en terribles 3’4”4/5. La Mission, 6ª con Legui, y Judea, 9ª en la “horquilla”, ya en la expresión de la boleteada parecían condenadas a no gravitar, como a la postre ocurrió.
Tampoco en 1942 recuperó la solvencia de 1940, concretando sus últimas dos presentaciones, ambas con la guía de Leguisamo. Cumplió en la rentrée, el domingo 28 de junio en la hierba liviana de San Isidro, al escoltar al pescuezo a Ipereza en 2’16”1/2 para el Clásico Miguel Ángel y Tomás Juárez Celman (2200 metros), alejadas de Blackie y Judea. Y el domingo 19 de julio en el Argentino, se despidió de la palestra con anodina y falsa “U” a varios muebles de su socia Judea, Blackie e Ipereza en el Clásico Ignacio Correas (2500 m.) resuelto en 2’35”1/5; ese revés, el peor de su campaña, dictaminó el punto final.
De tal forma, completó un palmarés de 7 halagos, 4 placés, dos cuartos y un NP en 14 intervenciones. Su paso por la cabaña no tuvo eco, ni sus descendientes Missive (1945), por Cameronian (GB), y Mistigri (1946), por Foxhunter (GB). Calco genético de la anterior, la generosa Benedictine (1949) tuvo en cambio por aquí con Dandome (FR) a Baby Star, prolífica en España; exportada a Brasil, con Birikil (FR) produjo al padrillo Belphegor (BRZ), y con Cobalt (GB) al clasiquero Belote (BRZ), además se haber sido la abuela materna de algunos galopadores clásicos como Bel Ami (BRZ). Clos Vougeot (1950), por Full Sail (GB), es el hijo postrero nacido del vientre de La Mission.
Una estación de montas ubicada en Solís llevó el nombre de la campeona, en los campos ahora ocupados por La Mission Robles, en una suerte de tributo a la impar Cuádruple Coronada del Turf argentino. Son apenas diez en casi un siglo y medio, Telescópico escondió las llaves del cofre en 1978, y La Mission es también el único SPC dentro de esa decena de colosos que no fue dirigido por el mismo jinete en los cuatro pases de la Corona.